El almuerzo terminó siendo más largo de lo que Alejandra habría querido.
Las vecinas se quedaron más tiempo del esperado, las conversaciones se extendieron, las risas llenaron la casa… pero debajo de todo eso, había una tensión que no desaparecía.
No para ella.
Cada mirada, cada comentario con doble intención, cada insinuación suave… le recordaban lo evidente:
Lo que fuera que existía entre ella y Sebastián ya no pasaba desapercibido.
Y eso la inquietaba.
Sebastián, en cambio, parecía moverse c