En la empresa, el ambiente se sentía extraño, denso, como si algo estuviera a punto de romperse.Juliano salió con prisa de su oficina, sin siquiera mirar atrás. Su rostro estaba tenso, sus pasos eran firmes, casi agresivos. Había recibido una llamada que no le había gustado en absoluto, y lo único que podía pensar era en su hermana.Alegra caminaba detrás de él, intentando alcanzarlo.—Juliano, espera… ¿qué sucede? —preguntó, preocupada al ver su expresión.Pero antes de que él pudiera responder, unas empleadas se interpusieron en su camino, visiblemente nerviosas.—Señorita Alegra, necesitamos hablar con usted.Juliano se detuvo apenas un segundo, la miró, dudando. Su instinto le decía que no la dejara sola, pero la urgencia de lo que estaba ocurriendo con su hermana lo obligaba a marcharse.—Voy a regresar —le dijo con voz firme—. No te muevas de aquí.Alegra asintió, aunque una inquietud se instaló en su pecho.—Ve, yo llegaré más tarde —respondió, tratando de sonar tranquila.Juli
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