En la empresa, el ambiente se sentía extraño, denso, como si algo estuviera a punto de romperse.
Juliano salió con prisa de su oficina, sin siquiera mirar atrás. Su rostro estaba tenso, sus pasos eran firmes, casi agresivos. Había recibido una llamada que no le había gustado en absoluto, y lo único que podía pensar era en su hermana.
Alegra caminaba detrás de él, intentando alcanzarlo.
—Juliano, espera… ¿qué sucede? —preguntó, preocupada al ver su expresión.
Pero antes de que él pudiera responde