La noche iba cayendo lentamente sobre la ciudad. Las luces comenzaron a encenderse una a una en las calles mientras el aire fresco de la noche recorría los jardines de la residencia Ambrosetti. Dentro de la casa el silencio parecía tranquilo, demasiado tranquilo para todo lo que realmente estaba ocurriendo. Jeremy salió de la residencia sin hacer ruido, caminó por el amplio vestíbulo con pasos firmes y seguros, abrió la puerta principal y abandonó la casa sin que nadie lo detuviera, sin que nadie preguntara a dónde iba, porque incluso después del accidente seguía siendo Jeremy Ambrosetti y la gente a su alrededor todavía se movía con el mismo respeto silencioso que siempre había provocado su presencia. Margrot ni siquiera se dio cuenta de su salida. Tal vez estaba demasiado ocupada pensando en su propio plan, tal vez estaba intentando organizar la mentira que debía sostener el viernes frente a un médico que aún ni siquiera existía, tal vez por un momento había olvidado quién era r
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