La habitación estaba en silencio. Un silencio denso. Margrot permanecía sentada en el borde de la cama mientras Jeremy la observaba de pie frente a ella. Sus ojos oscuros eran intensos. Demasiado intensos. Margrot sentía cómo su corazón golpeaba contra su pecho con fuerza.
Sabía que debía responder. Pero cada segundo de silencio parecía volverse más pesado.
Finalmente habló.
—Los, los resultados quedaron en Londres —Las palabras apenas salieron de sus labios.Pero en el instante en que lo dijo