La noche iba cayendo lentamente sobre la ciudad.
Las luces comenzaron a encenderse una a una en las calles mientras el aire fresco de la noche recorría los jardines de la residencia Ambrosetti. Dentro de la casa el silencio parecía tranquilo, demasiado tranquilo para todo lo que realmente estaba ocurriendo.
Jeremy salió de la residencia sin hacer ruido, caminó por el amplio vestíbulo con pasos firmes y seguros, abrió la puerta principal y abandonó la casa sin que nadie lo detuviera, sin que n