La sala de la residencia estaba silenciosa. Las grandes ventanas dejaban entrar la tenue luz de la tarde que lentamente comenzaba a desvanecerse. Sobre la mesa frente a Diana descansaba una pequeña tarjeta elegante. Una dirección. El nombre de un hotel. Y una hora especifica. Diana llevaba varios minutos mirando ese papel sin tocarlo. Sus dedos estaban entrelazados sobre su regazo, pero su mente estaba muy lejos de aquella sala.
—Jeremy…
Murmuró suavemente. La voz profunda del hombre aún reso