La habitación permanecía envuelta en una penumbra suave.
Las luces de la ciudad entraban por las ventanas altas del hotel, dibujando sombras largas sobre el suelo y sobre la cama amplia que ocupaba el centro de la habitación.
Jeremy seguía muy cerca de Diana.
Demasiado cerca.
El beso que habían compartido hacía apenas unos instantes aún parecía vibrar en el aire entre ellos.
La respiración de Diana era irregular.
Sus manos todavía estaban ligeramente temblorosas.
Jeremy lo notó de inmedi