Tres años podían parecer poco tiempo.Pero para Diana Ambrosetti habían significado una vida entera.Tres años atrás había llegado a Luxemburgo con el corazón lleno de cicatrices.Con pérdidas imposibles de olvidar.Con recuerdos que todavía dolían.Y también con sueños que apenas comenzaban a tomar forma.Ahora, tres años después, aquellos sueños se habían convertido en realidad.El amanecer cubría Luxemburgo con una suave luz dorada cuando Diana abrió los ojos.La habitación permanecía en silencio.A su lado, Jeremy seguía dormido.La tranquilidad de su expresión provocó una pequeña sonrisa en los labios de Diana.Aún después de todos aquellos años seguía sintiendo exactamente lo mismo cuando lo observaba dormir.Amor.Un amor sereno.Profundo.Maduro.La clase de amor que sobrevive a las tormentas.Con cuidado se incorporó.No quería despertarlo.Caminó descalza hasta el ventanal de la habitación.Desde allí podía observar los jardines de la residencia.Las rosas blancas seguían cr
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