POV SCARLETTLa luz del sol de la mañana se filtraba por las pesadas cortinas de terciopelo del ala médica, iluminando las partículas de polvo que danzaban en el aire. Klaus estaba a mi lado, impecable en un traje negro, con la mano posesiva descansando en mi cintura. Su presencia era una constante, una ancla de realidad en un mundo que a veces todavía me parecía un sueño febril.Frente a nosotros, en la inmensa cama con dosel, mi madre, Evelyn, parpadeó. Sus ojos, del mismo verde que los míos pero sin el brillo eléctrico de la mutación, se enfocaron lentamente.—¿Scarlett? —su voz era un hilo de seda, pero tenía una fuerza que me hizo temblar el corazón.Me acerqué y tomé su mano. Ya no estaba fría. El estabilizador había restaurado su temperatura, su pulso y, sobre todo, su conciencia.—Estoy aquí, mamá. Estás a salvo. Estás en casa.Ella se incorporó con dificultad, ayudada por las almohadas de plumas. Miró a su alrededor, asimilando el lujo opulento de la habitación, los techos pi
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