08.
MEGAN
El baño de la clínica es demasiado blanco.
Demasiado limpio, demasiado frío, demasiado perfecto para el caos que llevo por dentro.
Cierro la puerta detrás de mí con manos torpes, como si mis dedos no me pertenecieran, y me quedo un segundo apoyada contra la madera, respirando. El aire se siente pesado. La luz del techo me cae encima como una condena, iluminándolo todo, obligándome a ver cada detalle de este momento que quisiera evitar.
El lavabo está impecable. Hay una canasta con toalla