09.
ASHER
La puerta de mi casa se cierra tras de mí con un golpe seco que resuena demasiado fuerte en el vestíbulo vacío. El eco sube por las paredes altas, rebota en el mármol impecable, en los cuadros perfectamente alineados, en el silencio costoso de una casa que siempre huele a control.
Y hoy no tengo nada de eso.
Control.
Camino sin quitarme el abrigo. Aflojo la corbata con un tirón brusco y la dejo caer sobre la consola de la entrada. Siento el latido aún en los oídos. No el mío.
El suyo.
Ese