La luz del sol entrando por la ventana me despertó mucho después de lo que pretendía.Me quedé unos segundos mirando el techo, tratando de ubicarme. La mansión. Mi habitación. Había vuelto.Todo lo de anoche volvió de golpe: Mika, el secuestrador, el balcón, la luna, el beso. Parpadeé varias veces, como si pudiera borrar las imágenes o al menos ordenarlas. Pero no podía. Me levanté despacio, me di una ducha rápida y me puse algo cómodo. Necesitaba cafeína. En la cocina, el café estaba recién hecho. Me serví una taza y apoyé la espalda contra la encimera, disfrutando el silencio.El silencio de la mansión por la mañana era casi irreal. Después del caos de anoche, después de los gritos y los disparos, este momento de paz se sentía prestado. Como si en cualquier momento alguien fuera a romperlo. Como si la calma fuera solo una tregua antes de la siguiente batalla. Cerré los ojos un segundo y dejé que el calor de la taza me calentara las manos. Necesitaba esto. Necesitaba un segundo par
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