La luz del sol entrando por la ventana me despertó mucho después de lo que pretendía.
Me quedé unos segundos mirando el techo, tratando de ubicarme. La mansión. Mi habitación. Había vuelto.
Todo lo de anoche volvió de golpe: Mika, el secuestrador, el balcón, la luna, el beso. Parpadeé varias veces, como si pudiera borrar las imágenes o al menos ordenarlas. Pero no podía.
Me levanté despacio, me di una ducha rápida y me puse algo cómodo. Necesitaba cafeína.
En la cocina, el café estaba recién