EMELY.Sentí el frío del mármol y el metal bajo mi cuerpo, una sensación que contrastaba con el calor sofocante que emanaba de mi vientre. A mi alrededor, el sonido de las máquinas era un recordatorio constante de mi fragilidad humana, mientras que el olor a incienso y sangre hablaba de algo mucho más antiguo y peligroso. Estaba aterrada.Kasidy me sostenía la mano con tanta fuerza que sus nudillos estaban blancos. Podía ver el miedo reflejado en sus ojos, el mismo que sentía la doctora, quien no apartaba la vista de las pantallas, vigilando que mi corazón no se rindiera antes de tiempo.Entonces, Olivar se hizo un corte en la palma. Vi su sangre caer en el cuenco de plata, espesa y brillante bajo las luces del ritual. Selene, su madre, se acercó a mí. Esperaba frialdad de su parte, pero lo que encontré fue una solemnidad que me heló la sangre.Con un pincel, empezó a trazar patrones sobre mi piel. Sentí el contacto húmedo y caliente de la sangre de Olivar sobre mis brazos, mi cuello y
Leer más