En silencio, se acercó al coche de Volker y sin apartarle la mirada de encima, lo abordó, bajo el escrutinio de su hermana, que se notaba a simple vista que no deseaba dejarla ir con él.Tras ponerse el cinturón de seguridad, Volker arrancó.Durante diez minutos, ninguno de los dos dijo nada. El clima estaba más o menos soportable, pero, de todas maneras, había incomodidad entre los dos.—¿A dónde me llevas? Sé perfectamente que no fue una orden de mi padre porque él fue quien envió a buscarme en otro coche con mi hermana—. Annelise fue la que cortó el frío silencio, sin mirarlo. Su mirada yacía en la ventana, lejos de él.—Voy a aceptar tu propuesta.De pronto, sus propias palabras le llegaron a la mente como latigazos.“¡Me casaré contigo si prometes no buscar a Aleksei jamás!”Annelise se estremeció en el asiento.—No voy a buscar a ese malnacido, a menos que él me busque primero y entonces no tendré piedad—le advirtió—, pero si no me busca, a cambio de cumplir tus exigencias de no
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