Las sombras del hogarEl rugido del motor del auto de Taylor se extinguió frente a la modesta fachada de la casa de Elena. El silencio de la calle residencial, salpicado por el lejano ladrido de un perro, se sintió como un bálsamo después del ruido ensordecedor de los Blackwood. Elena se quedó un momento mirando a través del parabrisas, sintiendo que el peso de la "falsa Andrea" se quedaba en el asiento trasero.—Bueno, espero que tengas un fin de semana feliz con tu hijo, Elena —dijo Taylor, rompiendo el silencio. Su voz era suave, cargada de una paciencia que a ella le dolía.Elena se volvió hacia él y forzó una pequeña sonrisa de gratitud. —Gracias, señor Brown. De verdad, gracias por traerme hasta aquí.Taylor arqueó una ceja y soltó una risa ligera, aunque teñida de melancolía. —No me digas así, por favor. Ya te lo he pedido. Solo dime, Taylor. Siento que cuando usas el "señor", levantas un muro de hormigón entre nosotros.Elena suspiró, bajando la mirada hacia sus manos, que aú
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