El doble filo de la verdad
El lunes por la mañana, el edificio de Blackwood Industries se erguía como un monolito de cristal bajo un cielo plomizo. Elena, envuelta en su armadura de seda y gafas de montura fina, se encontraba ya en su puesto, organizando archivos con una eficiencia mecánica. El fin de semana con Emilio se sentía como un sueño lejano, una burbuja de luz que ya había sido reventada por la realidad corporativa.
El sonido rítmico de unos zapatos de cuero italiano sobre el mármol an