TRES DIAS PARA LA BODA.Marco llamó a Ángelo esa misma noche, justo cuando la mansión empezaba a hundirse en el silencio pesado de la medianoche. El teléfono vibró una sola vez sobre el escritorio de caoba, y Ángelo contestó sin mirar la pantalla, sabiendo quién era.—Señor —dijo Marco, voz baja y controlada—Ramírez está aquí, En la puerta trasera. Está asustado, sudando frío. Trajo una grabación, Dice que Leonardo está despidiendo a todos los que sabían que usted está vivo. Cree que va a borrar su legado por completo.Ángelo se quedó quieto un segundo, sus ojos visibles fijos en la oscuridad de la ventana. Luego habló, ronco y sin emoción aparente.—Pon la grabación.Marco reprodujo el audio por el altavoz. La voz de Leonardo sonó clara, arrogante, hablando con Vargas en la oficina:—“El fantasma de Ángelo ya no protege a nadie, despídelos a todos quiero que sientan que el rey muerto se llevó su escudo, reestructuración, Vargas, empieza por Ramírez, ese viejo sabe demasiado”.El audi
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