Mientras tanto, en la zona de la piscina, el romance se transformó en tragedia en cuestión de segundos. Zhang y Elizabeth estaban envueltos en un beso apasionado, el agua de la piscina reflejaba la luna, pero de repente Zhang se apartó como si se hubiera quemado.La voz de su madre, Mein, resonó en su cabeza: "No puedes tocarla hasta que se casen". El peso de la deshonra lo golpeó. Él ya la había hecho suya, había roto la regla sagrada.—Zhang, ¿qué pasa? —preguntó Elizabeth, confundida.—He fallado, Elizabeth. Mi madre fue clara y yo... no pude contenerme. Tenemos que casarnos ya para remediar esto ante los ojos de la familia.Elizabeth suspiró y se sentó en el borde de la silla.—Calma. Le diremos la verdad y hallaremos una solución... pero Zhang, yo no me quiero casar aún.Zhang se quedó petrificado, con los ojos muy abiertos.—¿Cómo que no quieres casarte conmigo?—Es muy deprisa, Zhang. No quiero una vida de casada todavía. Quiero viajar, estudiar, olvidarme de este mundo de arma
Ler mais