Aquella respuesta que Gabriel me dio, ya la esperaba. Si, yo era la llamada loba virgen, porque ningún lobo ni humano me había podido robar mi virginidad. —No puedes hacerme esto, no estoy dispuesta a aceptar que tengas un hijo con otra loba, así que, libérame de esta vergüenza. — demandé. —Déjala irse, cariño, Ithiliel no es una loba nacida dentro de nuestra manada, y su origen deshonroso, solo traerá desgracias para los nuestros. Si realmente me amas como me dijiste anoche, si realmente quieres que tu cachorro, tu heredero, nazca bien, tienes que expulsarla. — reprochó Faela mirándome con odio. — Como la nueva luna, demando un castigo para Ithiliel…demando que sea azotada ciento cincuenta veces en la espalda y en las piernas, y que sea llevada a los límites de nuestras tierras como demanda la ley. — exigió. En ese momento, dos de los lobos más fuertes de la manada, me tomaron por ambos brazos, y me sometieron delante de Faela quien me miraba con arrogancia. Yo sabía que no podía i
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