Capítulo 10: Tiene que ser mía.
Narra Gabriel:
Desperté repentinamente con el corazón doliéndome terriblemente.
Abriendo los ojos, tan solo vi a la oscuridad rodeándome, y sentí los brazos de Faela aferrándose a mi cuerpo desnudo, estaba dormida profundamente.
Durante un momento pude escuchar la voz de Ithiliel maldiciéndome en mis sueños, y el dolor que me recorría las venas, tan solo me hizo sonreír. Lo que sea que hubiese hecho aquella vieja bruja de aliento apestoso, había funcionado, y el vínculo lo pude sentir tan fuert