Capítulo 8: El dolor de la marca: La humillación de la loba.
Narra Ithiliel:
Aquel beso que recibí del Alfa Arien, me había paralizado durante un momento en mi sitio, aquella era la segunda vez que me besaba, y sin tiempo para golpearlo y alejarlo de mí, lo vi salir de mis aposentos tan rápido como una brisa ligera.
Mis labios aún se sentían tibios, y aquella sensación extraña; como un hormigueo curioso en mi estómago, me hizo sentir mareada. Quizás, después de varios días de no haber probado alimento, el pollo asado me había caído mal.
—¿Se encuentra usted bien? Mi señora. — Atka me cuestionó.
—Me ha besado y se ha largado como si nada, ¿Cómo se supone que debo de sentirme? — lancé aquella pregunta más para mí misma que para Atka.
Atka se había quedado en silencio, y dándome una reverencia también ella salía de mi habitación con una sonrisa pícara que me hizo sentir avergonzada.
De alguna manera, todos parecían estar esperando a que cediera, con un lobo o con otro, pero me querían atada a un macho, y la sola idea la detestaba.
“Tendrás a mis h