Capítulo 8: El dolor de la marca: La humillación de la loba.
Narra Ithiliel:
Aquel beso que recibí del Alfa Arien, me había paralizado durante un momento en mi sitio, aquella era la segunda vez que me besaba, y sin tiempo para golpearlo y alejarlo de mí, lo vi salir de mis aposentos tan rápido como una brisa ligera.
Mis labios aún se sentían tibios, y aquella sensación extraña; como un hormigueo curioso en mi estómago, me hizo sentir mareada. Quizás, después de varios días de no haber probado alimento, el pollo asado me había caído mal.
—¿Se encuentra us