Narra Arien:Aquel aroma que sentí en Ithiliel, era inconfundible…era el olor de la excitación.Sonreí para mis adentros después de sentir su delicioso aroma, ella, aun cuando jamás lo reconocería, sintió deseo hacia mí. Los lobos nos guiamos por instinto; sin nunca dar lugar a sentimientos más complejos pues no es necesario para el apareamiento, y el amor tan solo vuelve más complicado todo. Olores, sensaciones, orgasmos, eso es todo, la ley natural del sexo, aparearse para tener descendencia y asegurar la continuidad del legado a través de los lazos sanguíneos, esa es la prioridad de todo macho y Alfa.Las hembras destinadas a ser lunas, conocen su lugar desde que son cachorras; siempre debajo de quien será su macho, sometidas a la ley del lobo se mantienen vírgenes hasta que llegue su Alfa a reclamarlas, y su cuerpo, desde ese momento y para siempre, le pertenecerá solo a él sirviendo como criaderas para el legado de su hombre, y como el placer sexual de desfogue. No importa si ama
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