POV VEGA.Nunca imaginé que el silencio pudiera doler tanto. La habitación estaba tranquila. Demasiado tranquila. Los médicos habían salido. Las enfermeras también. Y Alonso había tenido que atender asuntos que no podían esperar. No estaba molesta con él. ¿Cómo podría estarlo? Conocía al hombre con el que me había casado. Sabía que llevaba el peso de imperios enteros sobre sus hombros. Sabía que, incluso ahora, mientras yo permanecía acostada en esta cama, él seguía luchando contra personas que deseaban destruirnos. Pero aun así... Cuando la puerta se cerró y me quedé sola, sentí que el mundo entero se volvía más pesado. Mis ojos se dirigieron lentamente hacia el techo. Y por primera vez desde que desperté, dejé de fingir. Porque delante de Alonso había intentado ser fuerte. Delante de él había intentado mantener la compostura. Pero ahora... Ahora no necesitaba hacerlo. Las lágrimas comenzaron a deslizarse silenciosamente por mis mejillas. No eran lágrimas desesper
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