POV VEGA.
Nunca imaginé que el silencio pudiera doler tanto.
La habitación estaba tranquila.
Demasiado tranquila.
Los médicos habían salido.
Las enfermeras también.
Y Alonso había tenido que atender asuntos que no podían esperar.
No estaba molesta con él.
¿Cómo podría estarlo?
Conocía al hombre con el que me había casado.
Sabía que llevaba el peso de imperios enteros sobre sus hombros.
Sabía que, incluso ahora, mientras yo permanecía acostada en esta cama, él seguía luchando contra pe