La tarde comenzaba a extinguirse lentamente sobre Alborada cuando el vehículo de Alonso atravesó los portones de Villa El Roble. Durante todo el trayecto desde el hospital había mantenido el semblante frío, los ojos ámbar cargados de pensamientos oscuros y preocupaciones que se acumulaban unas sobre otras. Luciano seguía recuperándose. Gabriel continuaba libre. Trovatto Group se hundía cada día más. Nexus avanzaba como una tormenta imposible de detener. Sin embargo, apenas divisó la silueta de la mansión, algo dentro de él pareció relajarse. Era extraño. En otro momento de su vida, una casa solo era una construcción elegante. Ahora significaba algo distinto. Ahora significaba que Vega estaba allí.Al entrar, la ama de llaves lo saludó con respeto, pero Alonso apenas respondió con una inclinación de cabeza. Su mirada buscó instintivamente una sola persona. Mientras avanzaba por el salón principal, escuchó pasos suaves acercándose desde el corredor. Entonces la vio. Vega apareció vestid
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