Chloe DonovanLa imagen de esa mujer rubia aferrada al brazo de Dominic seguía grabada en mi retina como una quemadura ácida. Me dolía. Me dolía más de lo que estaba dispuesta a admitir, incluso ante mi propio reflejo. Verlo allí, recuperando su papel de depredador de sangre fría apenas unas horas después de haberme cuidado en su cama, fue como un balde de agua helada que me recordó exactamente quién era él. Y quién no era yo para él.—Eres una estúpida, Chloe —me susurré a mí misma, atacando un lienzo en blanco con un carboncillo grueso.Esa mañana no quise usar colores. El azul cobalto me recordaba a su frialdad; el rojo, a la sangre de sus nudillos. Así que me limité al negro y al gris. Líneas violentas, sombras densas, un paisaje de desolación que nada tenía que ver con el encargo del retrato, sino con la tormenta que tenía dentro. Estaba frustrada, herida y, sobre todo, furiosa conmigo misma por haber bajado la guardia.Cuando escuché el motor de su coche aparcar fuera, mi corazó
Leer más