—¡Mamá! ¡Althea se desmayó otra vez! —gritó Karina, aterrada, desde la sala.Riana salió corriendo de la cocina, con Kate y Felicia justo detrás. Althea estaba tendida en el sofá, con la cara pálida y la respiración débil y entrecortada.Hacía tres días que Riana y Daniel, junto con la familia Callister, se turnaban para acompañarla. Desde que se supo la noticia sobre Chase, ninguno se había atrevido a dejarla sola, ni un solo instante. Todos sabían que Althea necesitaba más que consuelo: necesitaba fuerza. Pero, a pesar de los esfuerzos, su estado parecía empeorar día tras día.Nadie podía culparla. La situación la sacudió hasta lo más hondo. Su estado mental era frágil, y las noticias contradictorias sobre el avión desaparecido solo empeoraban las cosas, alimentando su miedo y su desesperanza.—Cariño, ¿me escuchas? Abre los ojos, Althea —urgió Riana con dulzura mientras se acercaba al cuerpo tembloroso de su nuera. A ella se le partía el corazón, pero se obligaba a mantenerse firme.
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