Esa mañana, el aeropuerto bullía de movimiento, y aun así había una calidez tranquila. La luz del sol entraba por la ventana y derramaba su destello dorado sobre el piso. Althea sostenía con fuerza la mano de Chase, mientras que, a su otro lado, Josh caminaba a pasitos cortos, aferrado a su robot amarillo favorito.—Todavía no puedo creer que ustedes dos se vayan hoy —dijo Riana Miller con una sonrisa nostálgica, paseando la mirada entre Althea y Chase—. Siento que se casaron apenas ayer… y ya se van a Japón de luna de miel.Althea sonrió, aunque los ojos le brillaban de emoción.—El tiempo vuela, ¿verdad, mamá?—Que tengan un viaje maravilloso, Althea —añadió Kate con calidez.En la sala de espera del aeropuerto, casi todos habían venido a despedirlos. No habían planeado avisarle a nadie pero, como era de esperarse, Josh les había anunciado entusiasmado a todos que sus papás se iban de luna de miel.—Gracias, señora. —Althea se volvió hacia su hijo, con la voz suave por la duda que aú
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