Capítulo 42. La manada completa.
—¡Mami! ¡Te ves como una princesa de fuego!El grito agudo rompió la burbuja de tensión sexual y odio. Harper y Hanna aparecieron corriendo por el pasillo lateral, seguidas por una niñera que intentaba, sin éxito, mantener el orden. Camila se tensó. Su instinto fue ponerse delante de ellas, cubrirlas, esconderlas del lobo. Pero Arthur fue más rápido.La transformación fue instantánea y aterradora. La máscara de seductor cruel desapareció. Arthur se giró hacia las niñas y, sin dudarlo un segundo, se agachó sobre una rodilla, quedando a su altura. No tuvo miedo de arrugar su traje impecable. —Hola, huracanes —saludó Arthur, abriendo los brazos.Harper, que no tenía filtro ni sentido del peligro, corrió hacia él y chocó contra su pecho. —¡Hola, Arthur! —dijo la niña, tocando la solapa de su saco—. Hueles rico.Arthur soltó una risa genuina, grave, que resonó en el vestíbulo. —Tú hueles a... fresa —dijo Arthur, tocando la nariz de Harper con un dedo—. Y tú, Hanna...Arthur miró a la ge
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