Capítulo 43. El color de la culpa.
Restaurante Cipriani, Polanco.
La entrada de la "familia" al restaurante fue un evento magnético.
El maître se enderezó al instante. Los comensales giraron las cabezas. No era solo por la fama de Arthur Sterling o el apellido Ávalos. Era la imagen. Arthur caminaba al frente, llevando a Harper de la mano.
Camila, con el vestido rojo incendiando la penumbra elegante del salón, llevaba a Hanna. Parecían la realeza de un reino oscuro y hermoso. Arthur no pidió mesa. Exigió la mejor con una sola