Capítulo 28. La muestra de ADN.
Arthur sintió la confirmación como un golpe eléctrico. Miró a Camila. La mujer estaba pálida, con los labios apretados en una línea blanca, mirando a su hija con desesperación. —Ahí lo tienes, Camila —susurró Arthur, implacable—. Papá es un cuento.—Es porque murió cuando eran bebés —intervino Camila rápidamente, con la voz aguda por el nerviosismo—. No lo recuerdan. Por eso no lo dibuja. Hanna, mi amor, explícale a Arthur que papá está en el cielo.—¿Cuándo eran bebés? —preguntó Arthur entrecerrando los ojos—, pero esa no era la versión que me diste primero. ¿No se supone que murió cuando estabas embarazada? Me puedes explicar, ¿por qué la contradicción?—No es contradicción… Fue un lapsus. ¿Verdad, Hanna que tu papá está en el cielo?Hanna miró a su madre, confundida por la tensión. —Sí, está en el cielo —repitió la niña mecánicamente, como una lección aprendida—. Con los angelitos.—¿Ves? —Camila miró a Arthur desafiante, aunque le temblaban las manos—. No hay ningún misterio. Es
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