Capítulo 44. Piel contra piel.
Pórtico de la mansión Ávalos.
El Aston Martin se detuvo frente a la escalinata principal. El motor se apagó, pero el silencio que lo reemplazó fue más pesado, cargado de la electricidad acumulada durante dos horas de cena.
David, que había esperado en la entrada con la ansiedad de un perro guardián, abrió la puerta trasera al instante.
—Yo las llevo, señor Sterling —dijo el jefe de seguridad, extendiendo los brazos para recibir a Hanna.
Arthur salió del coche. Se ajustó el saco y entregó a la n