12. Bajo la Luna del Alfa.
El resto del día no hice mucho. Ciertamente me la pasé por ahí, deambulando por toda la hacienda, observando las cosas que hacía la manada. Gran gente, muy trabajadora y laboriosa, una comunidad intachable.Sentí un extraño nudo en el estómago porque yo había jurado destruirlos, había jurado meterme a sus vidas para acabar con ellos de una vez por todas, para destruir su estilo de vida por haber hecho lo que hicieron. Pero se me prendió del estómago una sensación horrible: todos se veían tan buenas personas, tan trabajadores, tan honestos. Se sentía un extraño remordimiento por lo que iba a hacer, aunque no lo hubiera hecho todavía.Cuando llegó la noche cené en la habitación, esperando a Maximiliano, con un extraño nudo en el estómago porque yo sabía que no iba a pasar nada. Sabía muy bien que preferiría morir antes que acostarme con ese hombre, antes de embarazarme de él. Pero tenía que hacerlo si quería sacar información.Y entonces, cuando la luna llena brillaba en lo alto, la pue
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