Por otro lado, no muy lejos de ahí, en la habitación principal se encontraba Ángela ajustando unos pequeños detalles con la novia. —¡Luces hermosa, cariño! Toda una bella novia y recuerda, este es tu día, disfrútalo porque hoy tú y Luciano son los protagonistas, ¿ok? —¡Gracias, Ángela! ¡Muchas gracias por esto! —No tienes nada que agradecer, cariño, tú ahora eres parte de la familia y como tal te has vuelto una parte crucial en nuestra vida. ¿Cómo no iba a hacer todo esto? —La verdad es… yo nunca tuve todo esto. ¿Cómo es que, sin conocerme, has hecho todo? —Cariño, como mujer puedo decirte que, aunque seamos fuertes, aunque aparentemos que podemos con todo, aunque según nosotras no necesitemos nada de nadie, siempre, óyelo bien, siempre vamos a necesitar que alguien venga y nos dé una mano, nos dé cariño y nos vea como lo más preciado que existe. Tú ahora eres la pareja de mi hijo y con eso, créeme, cariño, tienes todo mi respeto y admiración. Luciano D’Angelo no es un hombre p
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