Massimo observó a su hijo; por un momento, imágenes del pasado pasaron por su mente: la primera vez que él se casó, todo había sido apresurado, todo había sido extraño, su relación apenas comenzaba a mejorar y hoy día la situación no había cambiado mucho, pero algo en la mirada de su hijo, algo en el semblante, le hacía creer que todo era diferente.
—¿Cómo estás?
—Bien, excelente… -dijo Luciano sin expresar mucho más.
—Me da gusto. —Massimo hizo una pausa, miró a su hijo. —Luces feliz.
—La v