Massimo y Pietro tomaban café mientras observaban cómo las hijas de Pietro jugueteaban por el jardín.
—¿Irás a la boda de Luciano? —preguntó Pietro mientras tomaba un sorbo de su café.
—Sí, Celeste está muy emocionada, ella recuerda a la jovencita y dice que le da muy buena espina. Ella cree que era lo que le hacía falta a Luciano para tener paz.
—Yo no sé si Luciano volverá a tener paz en su vida… -dijo Massimo pensativo.
—¿Por qué lo dices?
—Tú sabes bien por qué lo digo, no te hagas, te conoz