Repetir la palabra felicidad dentro de su cabeza no le ayudó demasiado a Emma.La hizo girar en círculos.La obligó a mirar hacia adentro, justo hacia ese lugar que llevaba demasiado tiempo evitando tocar con honestidad.Felicidad.¿Qué significaba realmente en ese punto de su vida?Pensó en Emmanuel, en su risa, en sus manos pequeñas buscándola, en la forma en que su hijo era capaz de iluminarle incluso los días más oscuros, y una sonrisa suave, genuina, se dibujó en su rostro antes de que asintiera con la cabeza.—Soy muy feliz con mi hijo, con ustedes, mi familia.La respuesta salió sin vacilar, porque esa parte sí la tenía clara. No necesitaba pensarla demasiado porque era verdad. Emmanuel era su centro, sus padres eran su refugio, y su familia era lo único que, incluso en medio del caos, seguía sosteniéndola.Sin embargo, Peter la miró como si esa no fuera la respuesta que estaba esperando.Como si hubiera escuchado lo correcto, pero no exactamente lo que estaba preguntando.—No
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