Repetir la palabra felicidad dentro de su cabeza no le ayudó demasiado a Emma.
La hizo girar en círculos.
La obligó a mirar hacia adentro, justo hacia ese lugar que llevaba demasiado tiempo evitando tocar con honestidad.
Felicidad.
¿Qué significaba realmente en ese punto de su vida?
Pensó en Emmanuel, en su risa, en sus manos pequeñas buscándola, en la forma en que su hijo era capaz de iluminarle incluso los días más oscuros, y una sonrisa suave, genuina, se dibujó en su rostro antes de que asi