Margaret propuso un brindis apenas los vio regresar al jardín, y Emma apenas tuvo tiempo de recomponerse antes de que la voz de su madre, clara y cálida, envolviera a todos los invitados.
—Emma es la luz de mi vida, es mi sueño hecho realidad. Desde el primer momento en que la tuve en mis brazos, supe que sería una mujer fuerte, capaz, y lo ha venido demostrando con su esfuerzo por ser una buena hija, una buena madre y una gran empresaria, aunque muy testaruda y orgul