Confiesa todo.
Damián salió de la sala de visitas y, apenas la puerta se cerró detrás de él, Emma sintió que el aire volvía a entrarle a los pulmones con un poco más de libertad.
No porque su presencia le pesara más de lo normal, sino porque sabía que Lydia no iba a hablar con él allí, de pie a su lado, observándola con esa tensión fría que parecía ocupar demasiado espacio incluso en silencio.
Emma necesitaba quedarse a solas con ella. Necesitaba que, por u