—¡Avana! —su voz, rota por el esfuerzo y la angustia, se impuso al ruido de las vías—. ¡No des un paso más!Avana retrocedió, apretando su maleta contra su pecho como si fuera un escudo contra la tentación de correr hacia él.Las lágrimas, calientes y amargas, surcaban sus mejillas.—Álvaro, vete... por favor, vete —suplicó ella entre sollozos—. Sabes que no soy la mujer para ti. No soy la esposa que tu familia espera. Soy una mujer rota, Álvaro, llena de costuras y cicatrices que tu mundo nunca querrá ver. Mi pasado es una carga que terminará por hundirte.Álvaro no se detuvo.Caminó con paso firme, ignorando el frío y el asombro de los pocos pasajeros que observaban la escena.Su presencia irradiaba una autoridad que solo el amor desesperado puede otorgar.Cuando estuvo frente a ella, el mundo pareció detenerse. El tren se detuvo a sus espaldas, pero para Álvaro, el único viaje que importaba era el que quería emprender hacia el corazón de la mujer que amaba.—¿Quién decidió que no er
Ler mais