El eco de los pasos de Avana sobre la alfombra persa de la habitación parecía el latido de un corazón herido.
Al cerrar la puerta tras de sí, el silencio se sintió como una losa de mármol sobre sus hombros.
La cena familiar de esa noche había sido la estocada final; las miradas de angustia de la madre de Álvaro y los silencios cargados le hicieron pensar que la familia nunca apoyaría su unión.
Se acercó al espejo del tocador y apenas reconoció a la mujer que la miraba. Sus ojos, habitualmente b