Un mes después.
Avana estaba lista para este día; era el concurso anual de artes y ella iba a participar.
—¿Cómo te has sentido hoy, Marianne? —preguntó Avana, tratando de distraer sus propios nervios
Marianne soltó un suspiro largo,
—Ay, Avana... este bebé es definitivamente diferente a los gemelos. Es como si tuviera un apetito insaciable. Me hace comer muchísimo, a todas horas.
En ese momento, la puerta se abrió y Daniel entró con una sonrisa radiante. Traía consigo dos tarros de helado de ch