No encontraba a Isabela.Llevaba horas intentando localizarla.Horas llamándola.Horas enviando gente a buscarla.Y nada.Absolutamente nada.Apreté la mandíbula mientras observaba por quinta vez la pantalla del teléfono.Me sentía impotente, como un inútil al no poder recuperar a mi hijo.De hecho era un incompetente al no mantener a salvo a las personas que yo amaba.Volví a llamarla, y nada.Maldita sea.Algo estaba mal.Lo sentía.Yo conocía demasiado bien a Isabela, era retorcida como su padre, y aunque ese sea nuestro hijo, también estaba en peligro.Me pasé una mano por el rostro.Estaba agotado.Mentalmente destruido.Porque ya ni siquiera sabía qué demonios estaba intentando salvar.Mi hijo había desaparecido.Y Elena...Cerré los ojos un segundo.Solo un segundo.Pero fue suficiente para que su rostro apareciera en mi mente.Elena sufriendo.Elena pidiéndome que la perdonara.Elena mirándome como si yo todavía fuera un hombre bueno.Sentí un dolor insoportable en el pecho.P
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