Odiaba estar en el hospital, pero no podía irme, ya que ese bastardo de Nicola...o bueno, Damien podría sospechar.Respire profundo para tranquilizarme pero dentro de mí todo hervía.Miré al rededor de la habitación mientras una sonrisa lenta se extendía por mis labios.Si era sincera... todo había salido mejor de lo que había planeado.Mucho mejor.Nicola estaba cayendo exactamente donde yo quería.Me acomodé en la camilla lentamente, ignorando la rabia que me envenenaba, y miré a mi padre sentado frente a mí.Mi padre estaba serio, sabia muy bien que por dentro también lo estaba matando la rabia y el odio de saber que ese infeliz no estaba muerto y que ahora nos había jodido a todos.—Necesitamos con urgencia sacar a ese infeliz de nuestras vidas—Me dijo—. Ese imbécil terminó jodiendonos.—No te preocupes, se muy bien que hacer, el se va a arrepentir de todo.—¿Que harás con el mocoso?— me preguntó mi padre con desprecio.El hijo de Elena era peor que la basura, y solo pensar en cri
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