OBLIGADA A TENER EL HIJO DE MI ENEMIGO. Capítulo 76.
El silencio que se forma es insoportable.No es un silencio vacío, sino uno tenso, cargado de electricidad, como si el aire mismo estuviera a punto de romperse. Nadie se mueve. Nadie respira con normalidad. El pitido lejano de un monitor médico resuena en algún punto del pasillo, marcando el paso de los segundos como una cuenta regresiva cruel.Rebecca mantiene el arma firme, apuntando sin temblar. Yo sostengo a mi hija contra mi pecho, sintiendo su pequeño cuerpo subir y bajar con cada respiración. Adhara está despierta ahora, inquieta, moviendo los dedos contra mi ropa, ajena al infierno que la rodea.Rebecca sonríe lentamente.—Entrégamela —ordena Rebecca al fin—, ahora.No respondo, no porque no tenga nada que decir, sino porque cada palabra sería una rendición, y no pienso rendirme. Mantengo la mirada fija en ella, con el corazón golpeándome con violencia, pero con la mente sorprendentemente clara.Sé algo que ella no…El teléfono de Amelie sigue abierto, Héctor está al otro lado
Ler mais