La tarde del día once llegó lentamente dentro de aquella enorme sala de simulación.Al principio, Erika no había dicho nada.Había pasado varios minutos simplemente caminando por el espacio, observando cada detalle con la misma atención meticulosa que había desarrollado durante su cautiverio.La sala era inmensa.Mucho más grande que cualquier otra parte del laboratorio que hubiera visto hasta ahora.Las paredes eran altas, casi industriales, con paneles metálicos intercalados con superficies lisas que parecían ocultar mecanismos internos. Varias plataformas móviles estaban distribuidas por el suelo, algunas elevadas unos centímetros, otras completamente al ras.En uno de los lados de la sala se alineaban tres pantallas gigantes que ocupaban casi toda la pared.Frente a ellas, una consola de control.Y cerca del centro, una estructura modular que parecía diseñada para cambiar de forma dependiendo de lo que se necesitara recrear.Erika se detuvo frente a esa estructura.Pasó la mano po
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