La noche del día once comenzó mientras la simulación urbana aún brillaba en las pantallas gigantes de la sala.
Durante un largo rato ninguno de los dos habló.
Las imágenes de la ciudad continuaban moviéndose lentamente: luces de autos que cruzaban avenidas, edificios iluminados, peatones difusos que caminaban por aceras que solo existían en la proyección.
El sonido ambiental era constante.
Tráfico lejano.
Viento entre edificios.
Un murmullo urbano que contrastaba de forma casi irónica con el si